Atención de enfermería y las necesidades en el envejecimiento:

 Atención de enfermería y las necesidades en el envejecimiento (15)

Uno de los métodos para abordar la problemática de la soledad en las personas mayores son los servicios sanitarios. Como ya se ha explicado anteriormente, es esencial e importantísima la formación específica del personal de enfermería (así como en el resto de profesionales que traten el tema de la soledad en geriatría y gerontología). Por ello en este trabajo también se ha querido realizar el planteamiento de las diferentes actividades de enfermería que se deberían realizar en el caso de encontrarnos con alguna situación en la que tengamos que abordar la problemática de la soledad en las personas mayores.

Para analizar una situación de enfermería, nos ayudamos de diferentes modelos. Éstos nos indicarán el tipo de valoración que hemos de efectuar, los objetivos de las curas y cómo asumirlo. Esta valoración se basará en las respuestas humanas y no sobre la base de signos y síntomas; la atención prestada será integral, se aclara nuestro campo de asistencia y podemos llevar a cabo actividades independientes así como permitirnos realizar todo el Proceso de Atención de Enfermería.

En este caso nos basaremos en la Teoría de las Necesidades Humanas que sirve para la elaboración de los denominados Modelos de Necesidades Humanas. El estudio de las necesidades humanas constituye el núcleo para el desarrollo de los planteamientos de enfermería. Destacan: V. Henderson (1966), D. Orem (1980), Nancy Roper (1980), Logan y Tierny. Adoptando el modelo de V. Henderson para tratar las necesidades sociales y humanas, consideramos que las necesidades a destacar para trabajar la soledad en la vejez son las siguientes.

a) Necesidad de comunicarse

El anciano necesita comunicarse y relacionarse con el entorno de forma verbal y no verbal, expresar deseos y opiniones y tener sentimiento de pertenencia a un grupo, mantener una movilidad suficiente que le permita las relaciones sociales, tener una imagen de sí mismo que corresponda a la realidad y expresar sin temores su sexualidad.

Ante la necesidad de la comunicación en los ancianos, los principios de actuación de la enfermería deben ir encaminados a conseguir el mantenimiento de la independencia. Para ello se plantean los siguientes objetivos:

• Conocer los hábitos del anciano a la hora de comunicarse.

• Realizar una educación sanitaria para fomentar el mantenimiento de los órganos de los sentidos.

• Diseñar programas que permitan expresar los sentimientos y las emociones del anciano.

Para conseguirlos se podrían llevar a cabo las siguientes acciones:

- Recomendar un lugar donde asistan a otras personas.

- Participar en actividades lúdicas como juegos, excursiones, etc.

- Utilizar los medios de comunicación a su alcance.

- Mantener una higiene y arreglo personal para que no sea una causa de aislamiento social.

- Instarle a formar parte de asociaciones de ayuda social o indicarles practicar una religión.

- Indicarle cómo expresar su sexualidad.

Es importante reconocer las manifestaciones de dependencia que puedan presentarse en el anciano como, por ejemplo, la incomunicación debida a perdidas sensoriales, problemas del sistema nervioso, depresión y soledad, así como aquellos trastornos orgánicos (accidentes cerebrovasculares, cataratas, inmovilización, traumatismos, uso de fármacos hipnóticos y antidepresivos, ansiedad, estrés y sentimiento de culpa) que puedan dificultar la comunicación.

b) Necesidad de elegir según los valores y las creencias

El anciano necesita elegir según sus propios valores y creencias, necesita y nadie puede negarle el mantenimiento de sus convicciones personales frente a lo bueno y a lo malo, por la cultura, ideología o religión, frente a la propia vida o muerte. El anciano es capaz de opinar y de mantener actitudes que evidencien su forma de pensar; necesita vivenciar y exteriorizar su concepto de trascendencia, está en su derecho de asistir a actos representativos de sus creencias y es capaz de encontrar un significado a su asistencia.

Ante la necesidad del anciano de elegir según su valores y creencias los principios de la actuación de enfermería para el mantenimiento de la independencia, pretenderán los siguientes objetivos:

• Conocer los hábitos en cuanto a la expresión de sus creencias y determinar sus acciones según sus valores.

• Instruir al anciano para que sea capaz de expresar sus creencias y valores.

• Planificar conjuntamente programas que nos den la posibilidad de expresión de sus creencias religiosas o ideológicas.

Para conseguirlo se podrían llevar a cabo las siguientes acciones:

• Informar de la importancia de conseguir un equilibrio espiritual mediante la expresión de sus creencias.

• Asistencia religiosa, lecturas y tranquilidad emocional.

• Ejecución de actividades recreativas relacionadas con la forma de percibir su espiritualidad.

• Exteriorización de sus emociones, sentimientos y opiniones en un medio receptivo.

Es importante reconocer las manifestaciones de dependencia que puedan presentarse en el anciano. Éstas pueden ser debidas a su incapacidad asociada al desequilibrio psíquico, crisis, falta de afirmación, situaciones de pérdida, conflictos de autoestima, sentimientos de culpabilidad y falta de motivación. Por otra parte, la desvalorización asociada a enfermedades invalidantes, demencias, frustraciones, ansiedad, vulnerabilidad a enfermedades, problemas de incapacidad sensorial, etc. serán factores a tener en cuenta por su importante influencia en este aspecto.

c) Necesidad de autorrealización

El anciano necesita autorrealizarse, deberá ser capaz de llevar a cabo actividades recreativas y lúdicas que permitan mantener sus autoestima. Se deberá sentir satisfecho consigo mismo por su contribución a la sociedad.

Los principios de la actuación de enfermería en el mantenimiento de la independencia para conseguir y/o mantener la autorrealización del anciano se encaminarán hacia la consecución de los siguientes objetivos:

• Conocer los gustos y las aficiones del anciano.

• Realizar una educación sanitaria referente a las diferentes formas de participación social.

• Elaborar un programa de actividades que ocupe el tiempo libre del anciano.

Para ello se podrían llevaran a cabo las siguientes acciones:

• Su pertenencia a un grupo o asociación, según sus preferencias o aficiones.

• Se animará a realizar actividades útiles que le reporten satisfacción personal, como jardinería, manualidades, etc.

• Mantener sus aficiones y ayudar a fomentar sus hobbies.

Es importante reconocer las manifestaciones de dependencia que puedan presentarse en el anciano para su autorrealización. Éstas pueden ser debidas al desinterés asociado a la falta de motivación, depresión, baja autoestima, soledad, aislamiento y situaciones de pérdida. También pueden ser debidas a la inadaptación asociada a problemas de desorientación, demencias, enfermedad, problemas sensoriales, traumatismos, estrés, etc.

d) Necesidad de aprender

El anciano necesita aprender. El anciano vivirá una existencia plena y productiva si se conoce a sí mismo y tiene interés, si se siente motivado y es capaz de razonar, si demuestra habilidad para solucionar situaciones referidas al aprendizaje, si se plantea cuestiones, dudas y preguntas sobre sus emociones, sentimientos y existencia.

Los principios de la actuación de enfermería en el mantenimiento de la independencia para que el anciano pueda aprender estarán basados en los siguientes objetivos:

• Conocer las inquietudes del anciano frente a su necesidad de aprender, teniendo en cuenta sus limitaciones.

• Enseñar al anciano en el conocimiento de los recursos a su alcance. Realizar un programa para desarrollar los hábitos de aprendizaje.

Para la consecución de los objetivos marcados se podrían llevar a cabo las siguientes acciones:

• Facilitar la información precisa de los recursos y medios de que dispone para aprender.

• Reforzar el aprendizaje del anciano.

• Aconsejar al anciano la asistencia a actos culturales de interés que se realicen en su entorno.

• Apoyar todas las iniciativas del anciano para aprender.

Es importante reconocer las manifestaciones de dependencia que puedan presentarse en el anciano y que impidan el aprendizaje o que dificulten la adaptación a su nuevo estado de jubilado. Por ello se deberán vigilar y controlar los posibles problemas originados por la falta de motivación, disminución sensorial, depresión, falta de interés, debilidad psicomotriz y disminución de la capacidad de aprendizaje. Por otro lado, deberán vigilarse también las dificultades originados por problemas psíquicos, demencia, estrés y dolor.


Ana de la Vega. 

 

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